
Supongo que estamos acostumbradas a tener a nuestro lado al hombre que consideramos el amor de nuestra vida y es por eso que cuando no lo tenemos creemos que se acaba el mundo.
Hablo por mi, que tras descubrir como mi relación poco a poco se iba al traste y después de la ruptura con mi novio de casi 8 años no pude resistir la tentación de liarme con el primero que veía en la oficina cada mañana. Tras meses de rollito de primavera me enamoré de él a pesar de tener una mujer e hijos a los que dedica mucho de su tiempo libre.
Pues ya me conocen, vivo a diario con la pena de una relación rota que yo creía perfecta y con la alegría de una relación imperfecta.
¿Qué vamos a hacer? Admitir y aceptar lo que vivimos, no queda otro remedio.
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